El Camp Nou, el estadio del Fc Barcelona, es el más grande de Europa y una joya arquitectónica inaugurada en 1957. Su rendimiento en 2003, sin embargo, era mucho menor que el obtenido por otros clubes con estadios más pequeños. En la administración de Ferran Soriano se dieron cuenta que de los 98 mil asientos que tenía el estadio, solo conseguían ocuparlos en una media superior a los 70 mil espectadores.

Ferran se dio cuenta que la modalidad de socios con abonos completos (programas de recompensas y lealtad) no llenaban el estadio. Los aficionados solo contribuían con el 70% de ocupación. El directivo en su afán de incrementar la rentabilidad del estadio al 100% de su capacidad se llevó a la tarea de estudiar nuevos mercados en el ecosistema de la ciudad. Entre ellos encontraron a turistas, visitantes ocasionales de la ciudad, que tienen mucho interés por el fútbol y por el Barça cuando están en Barcelona, que no se muestran en absoluto preocupados por el rival con quién juegue y que si están acostumbrados a pagar entradas a precios altos.

Al encontrar a este grupo y trazarlo como objetivo se dieron a la tarea de definir los canales para llegar a ellos, entre ellos, negociar planes con los operadores turísticos, implementar publicidad en hoteles y venta de boletos a través de ellos, hasta la creación de una parada en el estadio por los buses turísticos de la ciudad. Todos estos esfuerzos incrementaron la venta de entradas por cuatro en ese periodo. De 5 a 20 millones de euros. Y todo ello gracias a la implementación de estrategias de micro marketing.